El próximo mes de abril, tendrá lugar en Asunción, el coloquio ENTRELenguas: cruces y disparidades, coloquio que surge de todo el trabajo que la école lacanienne de psychanalyse realiza en relación a los pasajes de lenguas (traducciones, trascripciones, transliteraciones), así como la problematización y actualización de cuestiones que se inscriben en los límites del campo freudiano, produciendo interesantes preguntas y desafíos.
JOPARa, una de las editoriales que junto a Opacidades, Claroscuro y Epel organizan este encuentro, tiene la particularidad de haber surgido y encontrarse en una región donde se hablan dos lenguas: castellano y guaraní; y se practica el entrelenguas cotidianamente. Bilingüismo que a su vez “produce” el jopara -producto de la mezcla del guaraní con el castellano- creando un hablar dinámico, transcursivo y transcultural. El guaraní, una lengua entre muchas otras.
Y como anunciamos en el título, “Entrelenguas: cruces y disparidades”, podremos escuchar y participar en la presentación de diversos trabajos, que abarcan una amplia gama de temas que van desde interesantes aspectos de la lengua guaraní, como también la utilización de la traducción y análisis de textos, interrogantes que se presentan en el ejercicio analítico y abordajes desde otros campos de saber como el arte y la lingüística.
Compartimos algunos de los cruces que nos sugirieron y desde donde partimos para organizar el espacio del coloquio:
¿Por qué esta palabra entrelenguas[1]?
Porque somos habitantes de entrelenguas, estamos en “medio, entre: paso, pasaje, zona… que remite al devenir: entre sexos, entre países, entre instancias, entre naciones, entre géneros “algo pasa”. El entre que habla de tensión, del estiramiento en el sujeto habitado por deseos vacíos, en la tensión entre los sexos, entre las clases, entre los países. El entre es litoral, hecho de literal, algo oscuro y marginal característico del hablante, parlêtre. Zona de vecindad indiscernible. Así lo enunciamos en el argumento.
Además, es la expresión que nos coloca en el medio de nuestra práctica; la clinical es “lo que se dice en un análisis”[2]: eso que tiene que ver con el decir, con lalangue. Es el entre de la transferencia.
Lo que se dice en un análisis, esa asociación de ideas, ocurrencias, palabreríos… eso que se puede entre-escuchar, entre-leer. Ese “algo” que pasa, que se escurre y se derrama, ¿no tiene que ver acaso con ese punto de subjetivación, de goce y de equívocos, instilado vía lengua materna? ¿se podría hablar de un pasaje de lenguas, cuando decimos pasaje del inconsciente al consciente en Freud o, “eso” que habla el inconsciente, que se llama lalangue en Lacan, punto de negatividad, de borramiento no traducible, pero sí transmisible? Efectivamente, lalangue como el discurso que habla el inconsciente, vehiculiza todo aquello que figura en los sueños, que florece en la poesía, que hace reír en los chistes, que se desliza o renguea en las asociaciones libres en una sesión de análisis.
Durante el tiempo que trabajamos el argumento, llegamos a recortar tres grandes líneas de recorrido posible a las que se sumaron preguntas y nuevas miradas. Algunas preguntas abrieron nuevos caminos, otras cayeron…
Primera cuestión
¿Qué tienen que ver la lingüística y el lenguaje en la práctica del psicoanálisis y sus fundamentos? ¿Cómo establecer la relación entre las lenguas, la que se aprende en casa con la parentela y lalangue?
El psicoanálisis no es una teoría o un corpus conceptual que se aplica; sino una serie articulada de conjeturas, muy diferente a las teorías de los lingüistas y distinta a la de la antropología.
El parentesco está en la lengua, sí, pero es necesario señalar que Lacan produce un giro sobre la noción de “parentesco”, desde el neologismo que inventa, lalangue. Importante debate que marca diferencias con la antropología y el concepto de familia, ya que lalangue no se aprende como un idioma, no es un patrimonio, ni es identificatorio y menos comunitario; no es pedagogía. ¿Cómo ubicar entonces que lo que se habla, el bla bla bla de cada sitio o región, tiene una marca de origen? El jopara, ese modo de hablar de los paraguayos ¿cómo nombrarlo desde una lectura psicoanalítica? Partamos de que la condición del inconsciente es el lenguaje y podríamos decir que el jopara supone una forma de subjetivación de los paraguayos, pero eso no implica la noción de identidad nacional ni una geografía localizada, es una lengua instilada desde los parientes cercanos, marcada por los equívocos, en medio de afectos, sonidos, gustos y olores; que una vez instalada, instilada se queda para siempre y es la base de todo lo que se dice después.
Nos detuvimos en esta cuestión, la palabra y el cuerpo en la noción de lalangue. Entre lalangue y el cuerpo se da una ligazón crucial, de donde el parentesco (que deja de ser una definición de la antropología estructural), queda enredado a lo erótico, a lo obsceno. Aislamos así, otro ENTRE: lalangue y el cuerpo, el estrecho lazo entre sonido y sentido. Entre ritmo y cadencia, los sonidos de cada lengua hablada en cada región, marcan sus diferencias. Las lenguas cantan. El guaraní suena como una melodía.
Segunda cuestión
¿Esta condición de habitantes de entrelenguas nos permite acceder a nuevas preguntas sobre la subjetivación?
El abordaje del “caso” Paraguay desde el psicoanálisis se recorta dentro de las lecturas y seminarios que varios grupos de la école realizan, generando una amplia producción bibliográfica desde las diversas editoriales, acogiendo las problemáticas surgidas de movimientos críticos actuales; como el movimiento queer, feminismos, estudios postcoloniales y decoloniales. Sus efectos y resistencias.
El estudio de lo que conocemos como “resistencia de la lengua”, demuestra que la lengua guaraní atravesó todo tipo de agravios por parte de los colonizadores, ganando la batalla e imponiendo su lengua, ¡sin retroceder desde hace 500 años! Lo que dice mucho del arraigo de una lengua y de las vicisitudes por la que atravesó.
Bartomeu Meliá señala que: La paradoja es que la lengua guaraní, fue durante siglos la lengua “española” del Paraguay[3] (…) los habitantes de esa colonia española, y después como país independiente, no hablaban por lo general, otra lengua que la guaraní. No solo la lengua indígena se reproducía en sus espacios propios, sino que conformó la comunicación normal de criollos y mestizos, quienes por otra parte se consideraban españoles[4].
Esta paradoja encierra historias tortuosas, el conquistador aprendió la lengua guaraní como poderosa forma de dominio ya que al “deslenguarlos” como forma de sometimiento según afirma Meliá, se apropiaban de su identidad más íntima, se “robaron” el lenguaje, el ava ñee, que literalmente quiere decir el alma-hablada.
Esta apropiación se dio a través del régimen llamado “encomienda”[5], sistema que durante siglos sometió a los indígenas.
La gran paradoja: hablar cotidianamente un idioma de intimidad y de afecto que al mismo tiempo fue prohibido, reprobado y castigado! Situación que pasó en la época de la independencia en 1811 y se agudizó después de la guerra de la Triple Alianza (1864 – 1870). Al mismo tiempo, fortaleció la resistencia de una lengua que se habla y se siente!
Hoy en día, el guaraní ganó la batalla, es lengua oficial por decreto.
De la prohibición y castigo al canto y la poesía.
Trabajamos como arte, poesía, resistencia.
Tercera cuestión
¿Por qué en la école lacanienne de psychanalyse problematizamos el pasaje de lenguas? ¿cuáles fueron los trabajos, desafíos e hiatos con los que nos encontramos?
Largo camino y mucho trabajo. Textos previos como el de J. Allouch “Letra por letra: traducir, transcribir, transliterar”(1984), marcaron un hito al ubicar los grandes problemas de la traducción y los pasajes de “entre”, letra, sonido y sentido, con la propuesta del tríptico aunado por el RSI.
El cruce de lenguas, sobre la traducción y la discontinuidad entre el alemán, el francés y el español, fue desde el inicio política de la elp. Y al mismo tiempo ubicaron las grietas o fallas que desde cada región, país e idioma, nos afectaron y confrontaron: ¿qué lenguas nos habitan? ¿cómo escuchamos? ¿cómo se ubica el lugar del lector que habita otras lenguas, otras que la de los fundadores?
Surge además otro aspecto significativo; brotan testimonios literarios de la intensiva migración europea hacia América del Sur; diversas lenguas se manifestaron en muchísimos autores que se mostraron afectados o concernidos por las mismas; como Silvia Molloy y Diana Bellesi[6]. Vericuetos de la subjetivación que suponen una práctica en un campo de inmixión de lenguas.
Como venimos insistiendo, en la elp existió siempre una política de la lengua debido a que se tomó en serio la diversidad de lenguas; sosteniendo y marcando las diferencias que tal tarea implica: la producción editorial es una muestra.
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Este recorrido nos llevó al argumento que presentamos: cruzando ejes que nos llevaron a interesantes disparidades, llegamos a armar este coloquio que nos abren líneas como: el arte y el paralelo de la estética, la posibilidad e imposibilidad de las traducciones, las lenguas del análisis y del bilingüismo, las oprimidas y la de la resistencia, la escritura y el dibujo, trazos y cartografías, el silencio y el susurro… y más.
[1] Opacidades, revista de psicoanálisis. Nro. 2. “Entrelenguas” École lacanienne de psychanalyse. Noviembre, 2002.
[2] Lacan, J. Ouverture de la Section Clinique, 01-05-1977, Ornicar? Nro. 9, París, 1977
[3] Melia, B. Historia de la lengua Guaraní. Historia del Paraguay. Taurus historia, Paraguay 2011.
[4] Ibidem, p. 425
[5] Institución socioeconómica de la América colonial (S.XVI-XVIII). Los indígenas eran asignados – por la Corona española- a un encomendero español, quien debía “proteger y evangelizar” a los nativos quienes a cambio pagaban tributos (especies o trabajo) derivando en explotación y trabajo forzado. En Paraguay, las mujeres indígenas eran tomadas en alianzas, y los cuñados en mano de obra. Parentesco forzado o Cherobaya
[6] Opacidades, revista de psicoanálisis. Nro. 5. “La primera impronta. Lengua Infancia y escritura” École lacanniene de psychanalyse. Noviembre, 2007. *Créditos de la imagen: Bjarne Fostervold, 2011
