Intervención: Orlando sigue vivo
Yasmina Zerene
Es un gusto acompañarlos en este proceso creativo del Ojo Salvaje[1] que han titulado “Exploraciones”. Entiendo que es una búsqueda que intenta desacomodar la mirada para hacer lugar a otras formas de co-existencias sexuales y eróticas. Es un desafío interesante, y la elección de esta vía: una película, que trae a escena a 27 personas trans y no binarias entre 8 y 78 años, tiene en común con su proceso, el abordaje comunitario de una experiencia.
Al mismo tiempo que produce esta película Paul B.Preciado escribe, Dysphoria Mundi, texto que resuena al mismo tenor, rompe con una escritura convencional y nos hace transitar en diferentes géneros de la escritura (literatura, poesía, documental, ensayo), produciendo el efecto de ser un texto inclasificable, porque es todo eso, pero al ser todo eso, pasa a ser ninguno. Como consecuencia pone en cuestión la omnipresencia del género constituyéndose en su lectura revolucionaria.
Su escritura es el sonido del mundo derrumbándose, lo va anunciando, es su out of joint que funciona como un ritornello, que vibra atravesando cada cuerpo. Sus imágenes producen lo mismo, hacen estallar al yo y el principio de identidad.
“Adaptación documental”, es como Preciado nombra este proyecto autobiográfico, y en ese mismo acto produce una fisura, inventando un género cinematográfico que no tiene referencias. Si recorren las reseñas que se escriben sobre la película, encontrarán por doquier “ensayo fílmico”, y algunos añaden “experimental”. No se permiten siquiera interrogar qué quiere decir adaptación documental, algo no alcanza de lo que ya se conoce para contar esta historia. Inventar un nombre tiene sus efectos, abre posibilidades, agujerea y fisura lo establecido.
Es la capacidad creativa de Preciado que algo nombra, y ese movimiento logra una apertura, por lo menos fisura las clasificaciones conocidas y exige cierto coraje sumergirse en su propuesta, disponerse a ser interpelado por su producción.
La película es también una carta a Virginia Woolf para anunciarle que Orlando, no solo se ha hecho real, sino que todo el mundo se está volviendo orlandesco, en el sentido de que la transición como experiencia es una vivencia común, como lo puede ser un divorcio o un litigio de tenencia parental, la migración, etc. Es decir, nadie escapa al cambio, a la mutación y en consecuencia al hecho de devenir trans, que trae consigo la pluralidad y pone en cuestionamiento los discursos militantes y dogmáticos, exige una apertura.
La escritura de Preciado batalla para no binarizarse, ejercicio que no es nada fácil si pensamos que la diferencia entre hombre y mujer está en la morfosintaxis de las lenguas, es decir, las marcas lingüísticas del género siempre están presentes en lo que se dice o escribe. También afecta a cómo escuchamos o leemos, cuestión que nos atañe singularmente a los analistas.
Por tanto, la escritura tiene un gran desafío en esta era orlandesca, transitar espacios de libertad creativa, que convoquen maneras de decir para nombrar las subjetividades de hoy.
¿Qué quiere decir este momento orlandesco?. Es un nuevo régimen de saber y de orden político-visual desde donde pensar la transición planetaria. Es un cambio de episteme que tiene como condición romper la falsa naturalidad del lenguaje, deconstruir para luego inventar.
No se sale indemne ni de la escritura ni de las imágenes. Paul B. Preciado va moviendo el límite de lo posible, lo que nos obliga a inventar, a crear formas que contrarresten el vacío que nos produce el actual régimen social.
“La primera metamorfosis revolucionaria es la poesía, la posibilidad de cambiar el nombre de todas las cosas”
En su libro, Preciado toma un poema Nicanor Parra, “Cambios de nombre”, que he intervenido para ustedes. Política Poética.

Cambios de nombre, Nicanor Parra.
Cambios de imagen. Intervención al antipoema, Y.Z.
A los amantes de las bellas letras
A los amantes de las bellas imágenes.
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Voy a cambiar de imagen a algunas cosas.
Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
El fotógrafo no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
Si no cambia la imagen de las cosas
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
Con qué razón el sol ha de seguir pareciendo un sol?
¡Pido que se le llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!
Pido que sea un Micifuz
¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Los zapatos parecen ataúdes
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Que los zapatos han cambiado de Forma.
Desde ahora se llaman ataúdes.
Desde ahora parecen Ataúdes
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Todo fotógrafo que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Debe tener sus propias imágenes
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Al propio dios hay que cambiarle la imagen
Que cada cual lo llame como quiera:
Que cada cual lo retrate como quiera
Ese es un problema personal.
Es vasta la producción escrita de Preciado y en la película escuchamos en voz en off sus argumentos, sus interpelaciones, “escuchamos su escritura”. La pregunta que me surge y que se las dirijo a ustedes es: ¿Se ve?¿Las imágenes producen lo que su pensamiento promueve?.
Asociación de fotógrafos y fotógrafas de Paraguay. ↑