El concierto que hizo soñar con los ojos abiertos
Ma. Victoria Ayala
El 4 de abril de este año a las 20 hs. fuimos al concierto/despedida del trío Blue, que existe desde el 2018. El trío termina sus actividades como tal y se despide con un concierto sinfónico, acompañado por el Sindicato de Músicos de la OSCA (Orquesta Sinfónica de la ciudad de Asunción) y por el sindicato de la Orquesta de Cámara Municipal (OCMA).
El trío está formado por Mar Pérez, trompetista, tecladista y compositora, Ale Leju, instrumentista de cuerda y compositor y Miguel Santacruz, piano y teclados. En este concierto fueron solistas, pero también, parte de la orquesta, diría que también actores, tres duendes que caminaban por el escenario intercambiando entre ellos sus instrumentos con movimientos lúdicos y frescos, dando una dinámica especial al concierto.
El nombre del concierto, Rêverie, significa ensoñación; desde esta perspectiva, logró su objetivo, mantuvo al auditorio en posición de soñante despierto.
Ya nos había cautivado Claude Debussy con su composición a fines del siglo XIX, llamada Rêverie. Música programática, al igual que la de los Rêverie paraguayos.
Sigmund Freud escribe como complemento a sus estudios sobre el sueño, que además del sueño del dormir, existe otro sueño, el soñar despierto o fantasía. Ambos expresan un deseo del soñante, en el dormir el deseo viene disfrazado, irreconocible, obra del mecanismo de la represión. En el sueño diurno o fantasía, en cambio, los temas varían de acuerdo a las circunstancias de cada uno. Son por lo general anticipaciones de éxitos económicos, de prestigio o de conquista. Son los famosos “castillos en el aire”. Son conscientes, avergüenzan al fantaseador, no los comparten. Vienen de la infancia, cuando se jugaba a ser un superhéroe, un súper profesional, un conquistador. Su deseo es satisfecho en la fantasía, si bien la realidad sigue siendo la misma.
Es conocida la frase de Freud, la fantasía o el dormir diurno es “un espacio verde” en medio de una realidad por lo general insatisfactoria. El adulto fantasea lo que de niño jugaba. Se enlazan así tres tiempos en el sueño diurno: en la niñez se juega, en el ahora se fantasea: se anticipan situaciones satisfactorias. Al decir de Freud “pasado, presente y futuro son como las cuentas de un collar engarzado por el deseo”.
Los integrantes del trío Blue juntamente con la OSCA y la OCMA nos deleitaron con esta música programática que ha tenido mucho éxito en los comienzos del cine, como acompañamiento a la acción: amorosa, de misterio, de sorpresa, ya en los años del cine mudo y por supuesto en el cine contemporáneo.
Este concierto rinde homenaje a la imagen, al cine, a las artes plásticas con proyecciones impresionantes: se proyecta un ojo que mira a los espectadores, imagen quieta y única de un ojo que parpadea. Luego se van sucediendo imágenes mientras vemos y oímos. Aquí se conjuga el mirar, ser mirado, escuchar y ver al trío desplazarse y ejecutar distintos instrumentos. Luego se suceden imágenes de la naturaleza, de la pintora Remedios Varo, actores como Chaplin, Ingrid Bergman, escenas de películas que nos han conmovido como “El viaje a la luna” de uno de los iniciadores del cine mudo, Georges Melier, o la conmovedora escena de Cinema Paradiso. Es así como hemos escuchado/visto este concierto de una finura y halago al espectador que nos permitió disfrutar despiertos como en un sueño fantástico.